Por Alejandro Parrilla García (ActaDiurna en CeroPretensiones)
La Sala Juan Villanueva del Centro Conde Duque recoge estos días la exposición “Presas de Franco”. La muestra reconstruye el microcosmos de las cárceles femeninas entre 1936 y 1945. Esta ardua tarea se consigue mediante fotografías, textos oficiales, vídeos y testimonios. El repertorio gráfico expuesto se nutre de fondos procendentes de archivos públicos, de entidades privadas, del patrimonio personal de las propias represaliadas y sus familias; así como, de instantáneas recogidas por fotográfos como Alfonos Sánchez, Santos Yubero o Hermes Pato. Además podemos escuchar mediante reproductores mp3 los testimonios de varias mújeres víctimas de las prisiones de la época. El objetivo de introducir al visitante en un mundo pasado se completa mediate la emisión del documental “Del Olvido a la memoria. Presas de Franco”. La exposición organizada por la Fundación de Investigaciones Marxistas se divide en siete partes: Las galeras de mújeres, El castigo, Los niños en la prisión, Las prostitutas, El trabajo, La resistencia y La memoria. Todo ello, para ilustrar un pasado muy presente.
la exposición pretende “ser testimonio de la memoria de los ‘excluidos’ y ‘excluidas’ de las ‘grandes historias’ y que formen parte del período histórico que protagonizaron”. Organización de la Exposición
Memoria e Historia de las “Presas de Franco”
Documental radiofónico: Tolerancia Cero
Las historias de la Historia adquieren credibilidad a partir de los datos, los hallazgos y los estudios científicos. Sin embargo, las guerras explícitas en los campos de batalla encubren las subguerras de cárceles y torturas. En estos oscuros pasajes de la historia, los documentos oficiales “no eliminados” no nos permiten reconstruir el universo carcelario de posguerra. En este caso, la reconstrucción histórica se basa en la subjetividad de los testimonios de aquellas mujeres que vivieron en las cárceles de la época.
Fotografía de la exposición: “Presas de Franco”
“Cuando me detuvieron, como primero pegan y después preguntan, pues me pegaron”. Presa en las cárceles franquistas.
Los datos objetivos que pueden dar una visión mas imparcial de la situación vivida corroboran la reconstrucción parcial que plantean las declaraciones de las víctimas. Los testimonios nos hablan de prisiones tomadas por la humedad y la suciedad; nos hablan de trabajos obligados en jornadas de 10 y 12 horas diarias; nos hablan de fusilamientos. El primer aspecto tan sólo puede ser ratificado objetivamente por las fotografías tomadas en las penitenciarías. Inlcuso estos documentos no nos permitirían vislumbrar la situación real de los recintos carcelarios, pues muchas de las fotografías son oficiales, y por ello, cuidadosamente ejecutadas. En cuanto al segundo aspecto, las declaraciones sobre los trabajos forzados han sido avaladas en cuantiosas ocasiones. Numerosos embalses y monumentos fueron construidos con la mano de obra de los presos republicanos. Prueba de ello, es el Decreto 281 firmado por Franco el 28 de mayo de 1937, por el cual se fijaba el “derecho-obligación” al trabajo para los presos políticos. En cuanto a los fusilamientos existen distintas cifras y teorías sobre los mismos. Cualquier cifra que se pueda citar sería inexacta, pues muchos historiadores y familias reclaman la contabilidad de los fusilamientos furtivos que se realizaban sobre todo en los pueblos. A pesar de ello, según el Ministerio de Justicia franquista fueron ejecutados 193.648 republicanos/as.
Una de las características propias de las cárceles femeninas era el rapto o asesinato de los niños cuyas madres eran republicanas. La mayoría de estos niños eran educados en centros pertenecientes al régimen o la Iglesia católica. Las cifras señalan que en 1942 había en escuelas religiosas y centros estatales 9.050 hijos de reclusas. Muchos de los niños que eran criados por sus madres en las prisiones enfermaban o morían a causa de las condiciones anti-higiénicas de las mismas. Se llegaron a crear cárceles específicamente construidas para las prisioneras con hijos (“prisiones para madres lactantes”).
Fotografía de la exposición: “Presas de Franco”
Como los datos son escasos a la hora de reconstruir el microcosmos carcelario, son las afirmaciones de las reclusas las que nos dan el relato mas fiable sobre lo que ocurría en aquellos recintos. Basándonos en esos relatos podemos decir que:
* Las llevaban al paredón para enseñarles donde habían muerto sus compañeras.
* Se premiaba a los carceleros que mataran a un preso/presa con 300 pesetas y un mes de permiso
* Las madres sólo podían ver a sus hijos el tiempo suficiente para amamantarlos.
* De madrugada, las presas escuchaban los fusilamientos.
* El arzobispo que las visitaba modificaba el catecismo para no conceder indultos, amparándose en que las presas debían de saberlo palabra por palabra.
Una de las historias más famosas con respecto al tema tratado es el de “Las 13 Rosas”. Una intra-historia que se recuerda a través de libros, obras de teatro y películas. Es el relato de trece mújeres detenidas en los primeros meses tras el fin de la Guerra Civil. Al ser culpadas de intentar reorganizar cladestinamente las Juventudes Socialistas Unificadas fueron prisioneras en la cárcel de mujeres de Ventas. Como represalia al asesinato del comandante de la Guardia Civil Isaac Gabaldón fueron condenados a pena de muerte 43 hombres y 13 mujeres. Desde CeroPretensiones apoyamos estas iniciativas que ayudan a recordar la historia, tanto a través de exposiciones como a través del “cine sin erratas” (un aspecto que ya hemos comentado en otras entradas de Acta Diurna).
Trailer de la pelícua “13 rosas”
"Vivir en los corazones que dejamos tras nosotros, eso no es morir". Thomas Campbell



